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La historia de Blanca, una de las empleadas más antiguas de Panza Verde.



Cuando Blanca tenía diez años, comenzó su primer trabajo pagado, trabajando en la casa de un policía civil​​ como niñera y cocinera. Le pagaban Q5 por 15 días de trabajo. Dos semanas después, Don Chan, el alcalde de San Raymundo, le consiguió otro trabajo en la zona 11 de la Ciudad de Guatemala. Don Chan pagó los Q0.45 que necesitaba de transporte hacia la ciudad capital para poder comenzar su nuevo trabajo y su nueva vida, ella permaneció en ese trabajo durante tres años. Cuando Blanca tenía entre quince y dieciséis años, su madre vino a buscarla y la llevó a su madrina, propietaria de una zapatería y una tienda de abarrotes. Trabajar en la tienda era un trabajo muy exigente haciendo doscientos helados de coco cada semana. Desafortunadamente, Blanqui perdió su dedo pulgar en un accidente con una máquina para moler carne poco después de comenzar su trabajo allí.


​​Sin embargo, Blanqui se enamoró cuando tenía dieciséis años y tuvo un hijo. Para mantener a su familia, dejó de trabajar en la tienda de su madrina y comenzó a vender atol, chuchitos, tamales y tortillas. Después de tener su tercer hijo, su la pareja fue a Los Ángeles en California. Cuando tenía veintitrés años, Blanqui estaba trabajando en Guatemala de nuevo en un restaurante cerca de lo que hoy es la embajada de los Estados Unidos. Conoció a su esposo actual a principios de la década de 1980 y luego tuvieron un hijo. En 1982, ella y su esposo se mudaron a San Lucas, poco a poco acercándose a donde actualmente iba a trabajar por muchísimos años.


En 1989, Blanqui comenzó a trabajar en Antigua en la lavandería de Mesón Panza Verde para los propietarios alemanes. Cuando Laurel Jacobson y Bruce McCowen compraron Mesón Panza Verde en 1992, decidieron que debía seguir siendo un Hotel Boutique y Restaurante, y remodelaron ciertos aspectos del hotel. En ese entonces, Blanquita comenzó a trabajar como camarera. Todavía recuerda muy bien cómo Laurel y sus hijas entraban a la propiedad montando a caballos durante esos años.


En 2005 destinaron a Blanquita para ser anfitriona del servicio de desayuno, puesto donde actualmente labora. Blanqui es la segunda empleada más antigua que labora actualmente en Mesón Panza Verde, ganándose el cariño de muchas personas, tanto personal como huéspedes. Además, tiene muchos talentos únicos que la hacen memorable, incluyendo cómo puede cargar objetos sobre su cabeza y hacer diferente tipo de actividades. Doña Blanqui también es conocida y querida por la forma en que se despide de los huéspedes en su última mañana en el hotel, con bendiciones y deseándoles lo mejor.

Mesón Panza Verde es afortunado de tener una mujer como Doña Blanqui trabajando aquí. A pesar de los desafíos que ha enfrentado, Doña Blanqui siempre ha salido triunfante. ¡Ya es famosa! Han escrito sobre ella en libros y periódicos, y ha aparecido en varios videos, por su trabajo y su tiempo en Panza Verde. ¡Blanqui es una parte esencial y querida de nuestra familia y esperamos que continúe trabajando con nosotros por muchos años más!


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